Por qué sí puedes usar Garamond en la web

Garamond

David Kadavy escribió hace unos días un interesante artículo donde explicaba las complicaciones de usar una tipografía tan conocida como Garamond en nuestro diseños web. Extrapolando el mensaje de su artículo, se reformula la pregunta: ¿es recomendable usar tipografías con serifa en la Web?

El motivo que me anima a escribir este artículo es intentar completar el artículo de Kadavy con algunos detalles sobre metodología de trabajo. Si bien es cierto que existen una serie de normas que todos debemos acatar independientemente del medio, un diseñador web no debería trabajar la tipografía tal y como lo hace un diseñador gráfico.

Cuando un diseñador gráfico elabora un diseño para la imprenta se enfrenta a una serie de problemas que están íntimamente relacionados con la labor física y mecánica de la imprenta. Sin embargo, un diseñador web no debería entender la tipografía como algo estático, fijo, ni siquiera físico. Un diseñador web debe considerar la tipografía como un elemento dinámico en cuerpo y forma que depende del dispositivo del usuario. Esta es la diferencia, por lo tanto, entre un diseñador gráfico y un diseñador web que trabajan con la tipografía:

  • El diseñador gráfico entenderá la elección tipográfica como un ideal inamovible y procurará que ésta llegue al usuario, intentando solventar todos los inconvenientes técnicos sin dejar de vigilar la legibilidad de la misma.
  • El diseñador web debería entender la elección tipográfica como un conjunto de posibilidades condicionado por el dispositivo con el que navega el usuario.

Por ello, la cuestión de la tipografía en la web no se ha de reducir a serifa sí, serifa no. La cuestión es tomar como epicentro del diseño al mismo usuario, que condicionará el resultado gráfico final:

  1. Las tipografías deberán tener tamaño porcentuales en relación al tamaño de la pantalla y así mismas (%, em, small, medium, large, etc)
  2. Podemos forzar la elección de un juego tipográfico (Google Font Directory, @font-face), pero ser flexibles con los cambios en nuestro diseño, según el dispositivo de navegación, nos asegurará una audencia mayor
  3. La elección no se ha de limitar a un único juego tipográfico. Podemos agrupar posibilidades dependiendo de las tipografías con las que cuente el usuario en su dispositivo
  4. Las hojas de estilos deberán detectar el dispositivo y ofrecer una alternativas tipográfica en relación al medio utilizado.

En relación a este último punto, podemos ayudar a usuarios cuyo dispositivo tenga una pantalla de menor tamaño (dispositivo móvil, principalmente) —donde leer un texto con serifa es, obviamente, una dificultad—. Para ello debemos detectar los medios a través de los que accede un usuario a nuestro sitio:

 

Y en la Hoja de Estilos de dicho medio ofrecer las alternativas tipográficas (u otros valores relacionados con el diseño):

p {font-family: sans-serif;}

Además de todo esto, actualmente el diseñador web cuenta con el apoyo de un gran soporte de la regla @font-face, así como una colección de navegadores para distintos dispositivos que apuestan por un suavizado (antialiasing) a la hora de renderizar CSS.

Por lo tanto, un diseñador gráfico y un diseñador web comparten la raiz de los problemas tipográficos, pero no la metodología de trabajo, ni mucho menos las soluciones, por las condiciones de cada medio.

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