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Less vs Sass: revisión del asunto

Less vs Sass

En este año y medio como freelancer dedicado al diseño de interacción, visual y maquetación, he tenido la oportunidad —y la obligación— de ponerme las pilas y trabajar a más profundidad con los preprocesadores CSS que marcan tendencia: Less y Scss/Sass. Este post es una rápida revisión, opinión personal, de los motivos que me han hecho elegir (cuando he podido) cada uno.

Se ha escrito mucho, bastante, sobre ambos preprocesadores. Un buen resumen en dos artículos: Less CSS Tutorial y Sass Guide. Ambos representados en dos frameworks HTML destacados y muy apreciados entre los diseñadores web y/o desarrolladores front-end, como son Twitter Bootstrap (Less) y Foundation Zurb (SCSS/Sass). Me siento igual de cómodo trabajando con ambos, pero a Foundation le tengo especial respeto porque da soporte a Humans.TXT.

Lo cierto es que si realizamos una búsqueda de comparativa, no hace más de un año grandes profesionales tenían serias dudas sobre cual elegir. ¿Qué he aprendido en este último año? Pues que no sólo es una cuestión técnica (rendimiento, opciones, metodología), también, como suele ser común a la hora de definir el stack tecnológico, es una cuestión de negocio. Desde mi experiencia, Less me ha demostrado estar mejor preparado para sitios webs, mientras que Scss/Sass ha encajado mejor aplicado al desarrollo de un producto del tipo aplicación web. Los motivos de esta conclusión son los siguientes:

Less

  • Su nomenclatura es más sencilla, se asemeja más a la forma natural de redactar CSS nativo (@ en lugar de $ para declarar variables y otros detalles similares). Lo hace amigable, curva de aprendizaje corta, para toda la fauna de maquetadores web existente.
  • Tiene menos dependencias (a lo sumo el archivo less.js para los atrevidos que desean compilar on the fly). Esto hace que sea muy sencillo integrarlo en el desarrollo de cualquier sitio web, independiente de la plataforma CMS que se esté utilizando.

Scss/Sass

  • En cuanto a variables, mixin y acciones condicionales es mucho más potente. Esto significa que está pensando para un CSS orientado a objetos más complejo, con más causística, como las propias de una aplicación web.
  • Su rendimiento es algo mejor a la hora de compilar, lo que lo hace ideal para el desarrollo de grandes Hojas de Estilo. Por el contrario y teniendo en cuenta esto, Scss/Sass en un pequeño website podría ser, como se suele decir, matar moscas a cañonazos.
  • Compass es una gran librería que ayuda a sacarle mayor rendimiento, pero la dependencia de Ruby aleja al clásico maquetador web que sólo desea aplicar sobre una web sencilla.
  • Que exista una dependencia con Ruby ya nos da una pista de a qué tipo de productos va orientado.

Observo que los startuperos hispánicos apuestan de manera casi visceral por Bootstrap (cuya base es Less) para su MVP (Minimum viable product). Ya sabéis, un producto tipo Web App… Sin embargo mi experiencia me dice que en este caso es mejor aplicar Scss/Sass. Cuestión aparte es que para esa estupenda página web en la que explicamos el producto de nuestra startup, podría ser una buena idea aplicar Less.

Actualmente, a la hora de valorar cual elegir, se sigue poniendo en la balanza “Less vs Sass”. Por lo tanto, los artículos que hablan sobre tal disyuntiva tienen cierto peligro si no anotan que estamos llegando a otra conclusión más importante: ambos resuelven cosas distintas. Espero poder seguir avanzando en el aprendizaje de ambos para contrastar en el futuro esta teoría basada en la experiencia que comparto.

El ataque de los barbas

Avatar de @mediotic

Sin que sirva de precedente abro un pequeño paréntesis en la línea editorial que manejo normalmente, para hablar de algo más absurdo, estúpido cabría decir. Y es que a algunos colegas en Twitter nos pierde un poco el buen humor, que viene a ser necesario hoy día.

El ataque de los barbas es una iniciativa sin contexto ni pretensiones. La explicación es tan sencilla como el hecho de que me ha hecho gracia la última fotografía que J. Esteban Mucientes (@mediotic) ha utilizado como avatar en la red social Twitter. Inmediatamente me he atrevido a invitar a imitar su fotografía a todos aquellos que como yo y Esteban lucen hermosas pelambreras entorno al mentón.

La iniciativa, carente de sentido y uso práctico como ya podéis comprobar, tendrá efecto y lugar el próximo lunes 21 de octubre. Al alba, mirad al este y allí estará nuestra señal: decenas, quizás centenares, de avatares imitando el gesto y encuadre que ha utilizado @mediotic. Al final seremos sólo cuatro, pero será igualmente divertido llenar la red social de estilismo barbero.

Al igual que hacen los buenos artistas, podríamos poner una capa de abstracción sobre la iniciativa para que quede más bonito. Desde “Protesta mundial: yo ya lucía barba antes de la moda hipster“, hasta algo más social como “El señor Rajoy está arruinando la imagen de los ciudadanos de bien que lucen barba. Y Rubalcaba tampoco se queda corto“. Esto es lo que podéis comentar a vuestros conocidos cuando os pregunten por el cambio de avatar, aunque la realidad es que nos gusta hacer el idiota, en su justa medida. Sin más.

Como posibles aplicaciones, durante el día que corresponde a la ejecución de la iniciativa, podéis lanzar tweets de lo estupendo que es portar barba. Demostrad al mundo nuestra peluda superioridad. Desde “la gente cree que puedo llegar a decir cosas interesantes, al menos mientras estoy callado“, hasta “gracias a mi barba saboreo un buen café dos veces“. Eso ya es cosa de vuestra imaginación, que es poderosa. Todo esto acompañado por el hashtag #ataquedelosbarbas, para seguir en directo la invasión. Recordad: los barbas, no las barbas.

Sin más, aprovechad que hay un fin de semana de por medio para darle unos arreglos a vuestras barbas antes de la gran foto. Las barbas serán escuchadas.

Somos gente de bien, todos buenos ya verás, pero si hay que luchar ¡lucharemos de verdad!. Somos los bar bar barbas. En el bosque nos encontrarás.

Menudo liOS 7

iBaby

iBaby by Aaron Coe

Domingo de publicación y, como podéis ver por el título del post, estoy que me salgo. Tengo hoy más chispa que la Coca Cola. Pero no preocupa, pues mi pésimo chiste quizás esté a la altura del nuevo diseño de interfaz de iOS en su séptima versión.

Antes de nada, aclarar que esto no es el típico post de fanboy indignado que se viene a encontrar estos días por los diferentes blogs especializados. Reconozco que la mayoría de mi equipamiento es de Apple. No por la manzana, sino porque básicamente es el sistema operativo donde, tras más de una década dedicado a ello, he comprobado que funciona mejor el software de Adobe, que es mi principal herramienta de trabajo. En ese sentido, si el software de Adobe funcionase mejor en una tostadora, me habría pillado una buena tostadora, de las que caben rebanada maxi. Básicamente con esto os presento mi no fanatismo, mi practicidad. He trabajado con Windows, Mac OS y Ubuntu mucho tiempo. Allí donde funciona lo que necesito es adonde acudo. Apple es quien más satisfacciones me ha dado hasta ahora.

En ese sentido, extrapolé mi experiencia de OS X y por ello aposté por un smartphone con iOS. Estaba contento con mi iphone (versión 4, adquirido a finales de 2010, aún sigue peleón) a pesar de ser consciente de sus limitaciones. Para la creación de sitios web responsive tengo otros dispositivos para testear. Un Samsung Galaxy S2, por ejemplo. Blanco, estilo cani. Si me das una gorra ya sólo tengo que ponerme un tema de Haze en el smartphone. Y, sinceramente, el androide es bastante mejor que el iphone en rendimiento (no en usabilidad, sin embargo). Pero oye, una cosa es el trabajo y otra la amistad. Y el iphone ha sido un buen colega que me ha acompañado en vacaciones, conciertos y momentos muy cerveceros. Le perdonaba sus momentos tontos… Hasta que desde la propia Apple le han pegado una patada al cacharro.

Con iOS 7 lo han dejado sensiblemente más lento. Si le das caña, se acaba notando. Pero bueno, con un poco de cintura, uno pasa la mano, aunque me ha quedado claro el mensaje de Apple: para ellos soy un usuario “viejo” y ya no quieren nada conmigo. Lo que es imperdonable es el diseño de interfaz. Inconsistencias a lo largo de todo el sistema además de un diseño ridículo, infantil, para los iconos. Igualmente, en algunos momentos no sabes si estás en las pantallas de configuración de tu iphone o es que has acabado de alguna manera extraña usando el nuevo Microsoft Word con la nueva y minimalista línea que se marca ahora el señor Gates. Dicen las malas lenguas que Gates se quedó sin pintura porque todo el color lo gastó en la interfaz metro.

Como viene a decir el tumblr que enlazo a continuación, nos gustan tanto los productos de Apple que la única manera de seguir apostando por ellos, como consumidores, pasa por lanzar un bofetón para decirles qué están haciendo mal. En el enlace, pantallas concretas sobre tal asunto.

El cliente más difícil

Me and myself

Un tema recurrente entre los colegas dedicados a esto del diseño y desarrollo web es el del portafolio. La mayoría de nosotros responderá “no consigo sacar tiempo para terminar mi portafolio”. Es una realidad, contraproducente he de añadir. Hay que buscar tiempo para el que es tu eterno cliente: tú mismo.

Desconozco cuándo leerás esto. Lo mismo para entonces ya tengo un website estilo portafolio. Si no es así, dirás al ver mi website “vaya quién va a hablar”. Razón no te quito. No quiero dar lecciones, sino a compartir cómo voy supliendo esta necesidad.

En el momento actual en que escribo esto, varias redes sociales o aplicaciones web solventan la necesidad de crear un portafolio. Yo utilizo algunas, entre ellas Behance, Flickr (con su extraña mezcla de fotos personales y muestras de trabajos), Dropr o Dribbble. En general, no me valen al 100% para lo que necesito. Cierto que cumplen su objetivo, pero igualmente se quedan cortas en algunos aspectos, como compartir contenido con el cliente de manera privada. De esto hablaré otro día.

Normalmente la indulgencia (o urgencia) de quien te contrata permite que los formatos de presentación sean relativamente abiertos. Desde un PDF con un resumen, un email con un puñado de enlaces, hasta un simple enlace a linkedin que se suple con una buena entrevista. Muchas veces funciona mejor enviar un sólo pantallazo que coincida con lo que el cliente busca, que un portafolio abrumador que no tenga nada que ver.

Aunque el margen de actuación es corto y la urgencia del cliente suele ser alta, no es excusa para no hacer un esfuerzo extra a la hora de exponer el trabajo propio. Una solución que aplico es desplegar los sitios que diseño y maqueto en mi propio servidor. Esto no siempre es válido para todos los proyectos, pero es otra opción.

Sea como fuere, hay que dedicarle tiempo al portafolio. A priori dejarás de trabajar para dedicarte a esta labor, pero no hay que verlo como una pérdida, sino como una inversión. Tu portafolio es tu tarjeta de visita, es una realidad. La única forma que he encontrado de atender esta tarea es tratar esta necesidad como si de otro cliente se tratase. Un cliente complicado y caprichoso, que conoce lo mejor de ti y lo peor. Vamos, tú mismo.

Escribo esto como declaración de intenciones. A partir de ahora seré mi propio cliente y debo meter este trabajo en la cola de proyectos, en el calendario de entregas. Estoy convencido que no será fácil. Estoy convencido que será un proceso duro, pero he de ayudar a este cliente, yo mismo, a sacar su website estilo portafolio adelante. Estoy convencido de que éste cliente es el más difícil. Allá vamos.

La pesada carga del pixel

Splash de Photoshop CC

Últimamente los proyectos en los que estoy metido tienen mucha carga de tareas diseño. Normalmente balanceo en mi labor profesional las tareas de diseño visual y maquetación web, pero en esta última temporada el diseño visual ha cobrado mucho más peso. Puramente circunstancial. Ambas tareas me apasionan por igual.

El que está acostumbrado a trabajar con él, sabe perfectamente que Photoshop con el paso del tiempo se ha convertido en un mastodóntico centro de operaciones del pixel. Si bien es cierto que caminando en paralelo al hardware, yo personalmente noto que los problemas de rendimiento que tengo hoy no me los encontraba con Photoshop 7, por poner un ejemplo “lejano” (ver historial de lanzamientos).

Esto tiene una explicación muy sencilla. Con la llegada su versión Cloud (Photoshop CC), el software ahora incluye por defecto módulos que antes eran propios de la versión “Extended” del mismo. Es decir, el Photoshop “normal” ahora es el “Photoshop Extendido”. Módulos como el de 3D, Camera Raw, integración con Adobe Bridge… están ahora por defecto, haciéndolo más pesado.

Y la verdad, es frustrante tener que esperar segundos o incluso minutos, cuando las pantallas que se producen no tienen un peso realmente exagerado. Y no es por hardware, pues al tiempo de escribir este post trabajo con un Mac Book Pro que no tiene más de 6 meses. Tened presente que mi labor es el diseño web. No hablamos de diseñar grandes lienzos a 300ppp. Hablamos de pantallas, de entre 420-1600px de ancho a 72ppp. La altura puede variar, pero rara vez una pantalla normal sobrepasa los 10.000px de alto, a menos que sea una pantalla que recopila el diseño de componentes, tal y como se presentan hoy en día los conocidos diseños de elementos de interacción.

La solución podría ser que el señor Thomas Knoll y los chorrocientos nombres que vemos durante un segundo cada día, tomen en cuenta las peticiones de usuarios como nosotros, y provean en Creative Cloud de versiones modularizadas para descargar sólo lo que uno necesita. Algo así como la versión creada por usuarios, “Photoshop Lite“, pero con la seguridad y garantía de la firma de Adobe. Es el siguiente paso obligatorio para el servicio que ofrecen. Entre tanto hay que conformarse con los consejos oficiales de Adobe para la optimización del mastodóntico centro de operaciones de pixel.

Nueva temporada 2013-2014

El blog ha quedado relegado a un absoluto segundo plano. Es complicado mantenerlo y dedicarle tiempo, especialmente hoy en día. Cada vez que conozco a alguien que lo mantiene diaria, semanal o mensualmente, provoca en mi una mezcla de sana envidia y admiración. Lo digo totalmente en serio. Es más complicado de lo que parece.

Personalmente, el concepto de bitácoras —término que suena ya viejuno— me resulta igual de atractivo que odioso. Atractivo porque te ayuda a mantener un archivo de ideas, conceptos y vivencias a lo largo del tiempo que, a posteriori, puedes revisar para analizar objetivamente tus avances personales y profesionales. Odioso porque es un elemento líquido y circunstancial, en el sentido de que una idea escrita aquí hoy puede que mañana no coincida con mi propio pensamiento, lo que me dificulta que me siente a redactar algo. Tengo la manía de buscar ideas transversales, quizás más perdurables.

En cualquier caso, entendiendo que el objetivo no es dejar un legado filosófico sino más bien tener un archivo de lo acontecido y pensado en un momento concreto, reinicio el blog con idea de ir compartiendo, a priori semanalmente, todo aquello que se me pase por la cabeza o que me ocurra en la vida profesional.

Justo ahora hago mi primer año de autónomo. Autónomo en España, que se dice pronto. Es más: autónomo en España tras ser despedido por el cierre de la empresa donde trabajaba, la cual nos dejó con una mano delante y otra detrás, que se dice igual de pronto… Ha sido un año duro, pero me reservo la valoración para el siguiente artículo.

A seguir dándole caña.

Adiós 2012, hola 2013

Resumen 2012

Me despido de 2012 con gusto por varios motivos. Por un lado por la tendencia del año malquerido y tedioso; por otro por la satisfacción en la mejora.

Y es que 2012 ha sido un año que me ha obligado a esforzarme más. No conozco otra mejor forma de progresar. Cierro con mi ya clásica visión de contrastes: por un lado contento porque el arranque de mi actividad como autónomo ha dado los mínimos frutos planificados; por otro lado con un tirón de orejas a mi mismo porque hay mucho que mejorar —la soñada excelencia—. Sobre el camino vamos aprendiendo y mejorando.

Evidentemente esto no habría sido posible sin los clientes que han confiado y confían en mí. Y aunque hablemos en términos profesionales, me gustaría hacerlo excepcionalmente personal, quizás porque la excelencia de la profesión puede que radique en ese plano.

Es de agradecer que empresas de cierta dimensión y trayectoria confíen en una empresa con patas como es uno mismo. Espero que en 2013 pueda volver a coincidir en la carretera con Alejandro, arreglando el contínuo espacio-tiempo.

Más mérito tiene, aún si cabe, que pequeñas empresas apuesten sus cuartos por trabajar con uno. Cuando además estas empresas te apoyan, aconsejan y animan, incluso antes de lanzarte al vacío, estamos hablando de un valor añadido que sólo unos pocos tienen. Eso es lo que destaca a Manuel y Juan (y sus respectivos equipos).

También ha sido para mi emocionante toparme con startups que cuentan conmigo para lanzar productos reales, tangibles. Más aún cuando hablamos de startups con raíces comunes a uno mismo, algo que a uno le toca la fibra sensible. Son palabras para Carlos y Adela.

Y finalmente, no por ello los últimos, un batallón de tierra que hace sentir a uno que no está sólo, que hay más empresas con patas y luchadores por cuenta ajena por ahí dispuestos a colaborar, compartir y sacar adelante esto juntos. Compañeros tan potentes como Abel, Alberto, Daniel, David, Fernando, Javier, Juan, Juan Carlos, Juan Jesus, Marc, Nesta. Me dejo alguno, seguro. Si es así, me dais el tirón orejas con una cerveza en la mano.

Espero que 2013 me permita volver a encontrarlos en el camino, con las mismas ganas de trabajar e ilusión por sacar adelante los productos y proyectos. Y espero poder contar en este blog todo lo que vamos a hacer juntos. Con la misma ilusión recibiré a todo aquel, nuevo cliente o compañero, que quiera formar parte de este camino.

Es lo único que necesitamos. Todo los demás, como el pánico al número 13 y encomendarse a algún santo (o político) para que nos libre de ésta, son auténticas supersticiones.

Feliz año nuevo.