Sobre Flash y la accesibilidad

Skeku nos informa de un polémico artículo publicado en NetBur títulado Nunca hagas una web con Flash donde se critica el uso del software de mismo nombre. El artículo en cuestión nos deja perlas como la siguiente:

Flash, puede ser muy bonito y util para algunas cosas, pero no vale para hacer páginas web.

El debate viene de antiguo, pero lo cierto es que tanto el artículista como sus detractores no pueden estar más equivocados.

Evidentemente, una herramienta como flash puede complicarle la vida hasta el infinito a un diseñador que pretenda solucionar un sitio de servicio público. Por resumiros de una manera sencilla el tema, estas ideas y prácticas profesionales vienen originalmente de una serie de Leyes y Reales Decretos de la Administración General del Estado en las que se definen las Pautas de Accesibilidad Web para el desarrollo de sitios (portales, principalmente) de servicio público.

Es decír, a mayor rango de usuarios a los que servir contenido, menor debe ser la dependencia que liga el contenido a un software o plataforma. La idea original generaba una serie de nuevas prácticas anteriormente ignoradas o poco usadas como

Ésa era la idea básica que desde el año 2004 aproximadamente todos los profesionales del sector nos metimos en la cabeza para optar a la participación de dichos proyectos provenientes de la Administración General del Estado, así como muchos otros órganos con caracter de servicio público al ciudadano (en mi caso, por ejemplo, proyectos relacionados con la Junta de Andalucía).

El problema fue que la idea original se extrapoló —como suele pasar en este país con casi todo— y muchos profesionales, intentando apuntarse a un renovado sector del diseño web —recordemos la crisis en 2001 de las puntocom), se convirtieron en evangelizadores de la accesibilidad (nunca vi antes un perfil técnico con nombre más ridiculo), llevando al extremo muchas de las ideas aportadas por las reformas legislativas. De ahi a que actualmente existan profesionales —a priori no vamos a dudar de la valía de naide, pues es de buena educación ser bienpensados— que afirmen que Flash es una herramienta emergida desde el mísmisimo infierno.

Nada más lejos de la realidad. No es nada descabellado crear auténticas piezas 100% flasheras para otro tipo de sites relacionados con una marca, una idea, un estilo de vida que limita su rango de contenido a un perfil de usuario que conoce (y sabe si tiene reproductor flash en su equipo, qué tipo de conexión, qué tipo de ordenador, etc). Ya que como marcas o empresas privadas están en su derecho a canalizar su mensaje con las herramientas que para ello dispongan.

Resumiendo, en el caso de sitios o portales de servicios público hay una colección de leyes a los que todo profesional debe atenerse. Y en el caso de producir el site de una empresa privada ningún decáloco de normas detractor o defensor de software o métodos de trabajo está en lo cierto. Porque nuestro trabajo no ha de ser el de comerciales que promueven el uso de ciertas tecnologías, sino el de saber cuál tecnología es la necesaria para adaptar en cada momento y solucionar la pieza o el proyecto —la necesidad, en definitiva— con las que se nos presenta un cliente.